#64 – Hay anchura en su clemencia

#64 – Hay anchura en su clemencia

Mar 28

1. 
Hay anchura en su clemencia,
cual la anchura de la mar;
hay bondad en su justicia;
se complace en perdonar.

2. 
Bienvenida al penitente,
y aun más gracia al justo da;
Cristo es Salvador clemente;
al enfermo sanará.

3. 
El amor de Dios es ancho,
más que humana comprensión;
admirablemente manso
su paterno corazón.

4. 
Le creeríamos si fuera
más sencillo nuestro amor;
se vería en nuestra vida
la dulzura del Señor.

#63 – Mi Dios me Ama

#63 – Mi Dios me Ama

Mar 28

1. 
Mi Dios me ama, él me ha salvado;
mi Dios me ama, él me ama a mí.

Coro
Y lo repetiré: Mi Dios me ama,
 mi Dios me ama,
él me ama a mí.

2. 
Cautivo estuve en el pecado;
cautivo estuve, sin Salvador.

3. 
Envió a Cristo para librarme;
envió a Cristo y me libró.

4. 
Me ha invitado por su Palabra;
me ha invitado con tierno amor.

#62 – ¡Oh Amor de Dios!

#62 – ¡Oh Amor de Dios!

Mar 28

1. 
¡Oh amor de Dios! 
tu inmensidad,
el hombre no podrá contar,
ni comprender la gran verdad:
que Dios al hombre pudo amar.
Cuando el pecar entró al hogar
de Adán y Eva en Edén,
Dios los sacó, mas prometió
un Salvador también. 



Coro
¡Oh amor de Dios!
brotando estás,
inmensurable, eternal,
por las edades durarás
inagotable raudal.

2. 
Si fuera tinta todo el mar,
y todo el cielo un gran papel,
y todo hombre un escritor,
y cada hoja un pincel,
para escribir de su existir,
no bastarían jamás.
El me salvó, y me lavó
y me da el cielo además.

3. 
Y cuando el mundo pasará,
con cada trama y plan carnal,
y todo reino caerá,
con cada trono mundanal,
el gran amor del Redentor
por siempre durará;
la gran canción de salvación
su pueblo entonará.

#61 – Grande es el Amor Divino

#61 – Grande es el Amor Divino

Mar 28

1. 
Grande es el amor divino,
es más amplio que el mar.
¡Qué bondad en su justicia!
Vino el mundo a libertar. 



Coro
El nos llama con amor;
¡oh, sigamos al Señor!

2. 
En la sangre del Maestro
hay poder de salvación,
sanidad hay para el alma,
y del mal hay protección.

3. 
Mas, oh cuánto limitamos
por la débil comprensión
su poder, su magna gracia,
despreciando su gran don.

4. 
Respondamos prestamente
al llamado de Jesús;
redimiónos ampliamente
por su muerte en la cruz.